La llamada a revisión de un modelo de vehículo es algo bastante común en la industria y Tesla no iba a ser menos. En este caso ha tocado a todos los Model X vendidos en 2016 debido a que una de las piezas de aluminio que lleva la dirección asistida podría corroerse y corre el riesgo de romperse.
De momento no se ha producido ningún accidente debido a estas piezas y se trata de una medida exclusivamente de precaución y no tendrá ningún coste para los propietarios.
Se trata de la segunda ocasión que Tesla tiene un problema similar ya que en 2018 fueron retiradas 123.000 unidades del Model S por el mismo problema.