Un fallo de motor no impide que Starship llegue a órbita con 26 satélites

Un fallo de motor no impide que Starship llegue a órbita con 26 satélites

El cohete más grande jamás construido por el hombre alcanzó por primera vez la órbita terrestre este 28 de septiembre de 2026, cuando SpaceX lanzó su vehículo Starship en su decimocuarto vuelo de prueba y desplegó con éxito 26 satélites Starlink V3, según confirmaron CNBC y NPR. El despegue se produjo a las 7:48 hora local desde las instalaciones de Starbase, en Boca Chica (Texas), y marcó el primer despliegue de carga útil operativa en la historia del programa Starship.

📌 Lo más destacado hoy

  • Starship alcanzó por primera vez la órbita terrestre, a una velocidad de unos 28.000 km/h, tras trece vuelos suborbitales previos.
  • La nave desplegó 26 satélites Starlink V3, cada uno con capacidad para añadir 1 Tbps a la red, sumando 26 Tbps en una sola misión.
  • Un motor Raptor de los seis de la etapa superior se apagó durante el ascenso; los controladores tardaron 22 minutos en autorizar la continuidad del vuelo.
  • La misión se acortó de las 10 horas previstas (seis órbitas) a solo tres horas, antes de amerizar en el Pacífico.
  • El propulsor Super Heavy, con 33 motores Raptor, generó hasta 18 millones de libras de empuje; ni el booster ni la nave fueron recuperados.

El hito que cambia la historia de Starship

Todos los vuelos anteriores de Starship habían sido suborbitales, y esta fue la primera vez que el vehículo alcanzó velocidades orbitales, de unas 17.500 millas por hora (unos 28.000 km/h). A las 7:48 a.m. hora de Texas, el propulsor Super Heavy encendió sus 33 motores para enviar la nave en su decimocuarto vuelo. El sistema completo, de 124 metros de altura, es el mayor cohete jamás construido y representa la pieza central de la estrategia de expansión de SpaceX.

Starship es fundamental para los planes de expansión de SpaceX: la compañía cuenta con este gigantesco cohete para escalar su negocio de Starlink, que fue su único segmento rentable en el segundo trimestre. Según Reuters, recogido por US News, el cohete de nueva generación de SpaceX alcanzó la órbita por primera vez a pesar de un apagado inesperado de motor a mitad de vuelo, y desplegó el primer lote de nuevos satélites Starlink, aunque la misión se acortó y terminó con un amerizaje controlado y ardiente en el Pacífico.

La incidencia del motor que puso en vilo la misión

Una falla de motor afectó a uno de los seis motores de la etapa superior de Starship durante el ascenso, según NPR, y tras unos 22 minutos de evaluación, los controladores concluyeron que el vehículo podía continuar con seguridad hacia órbita. Fuentes citadas por Infobae precisan que durante el ascenso, uno de los tres motores Raptor optimizados para operar en el vacío se apagó de forma inesperada, lo que en un principio hizo temer que la anomalía pudiera dejar sin efecto la maniobra de inserción orbital; sin embargo, el apagado imprevisto no impidió que Starship alcanzara la velocidad requerida para orbitar.

La decisión de acortar la misión también respondió a esta incidencia. SpaceX había planeado un vuelo de 10 horas con seis órbitas alrededor de la Tierra a una altitud de unas 170 millas, pero tras el lanzamiento los responsables de la misión decidieron recortar el vuelo a tres horas. El aterrizaje del propulsor tampoco estuvo exento de novedades respecto a vuelos anteriores: para esta misión, SpaceX no programó la captura del propulsor con los brazos mecánicos de la torre, conocidos como Mechazilla.

El verdadero valor estratégico del vuelo 14 reside en la carga que transportaba. Un solo cohete Starship puede llevar 60 de los nuevos satélites Starlink V3 a órbita, según la compañía, lo que representa unas 20 veces la capacidad de un lanzamiento con Falcon 9. En esta misión concreta, sin embargo, solo viajaron 26 unidades, en lo que constituyó el primer despliegue de carga en la historia de Starship, según dijo la propia compañía.

Las mejoras técnicas de esta nueva generación de satélites son notables. Los nuevos satélites V3, que se producen en una planta de SpaceX en Redmond, Washington, están equipados con paneles solares que generan el doble de energía que las generaciones anteriores; también son más grandes y están diseñados para ser más potentes, transmitiendo datos con mayor rapidez a los suscriptores de Starlink. En términos de capacidad total, cada satélite V3 añadirá 1 terabit por segundo de capacidad a la constelación Starlink de SpaceX, para un total de 26 Tbps añadidos solo en esta misión.

Tres de los satélites lanzados cumplían además una función de vigilancia técnica: la etapa superior de la nave también probó varias mejoras en el escudo térmico, incluidos mecanismos adicionales de retención de azulejos y un diseño de azulejos curvados destinado a reducir el calentamiento en los espacios entre azulejos; para recopilar datos del escudo térmico, SpaceX equipó tres de los satélites Starlink V3 con cámaras que fotografiarían la superficie exterior de azulejos de la nave espacial una vez separados.

Los ajustes tras el vuelo 13

Este éxito llega después de que SpaceX corrigiera problemas detectados en el vuelo anterior. SpaceX dijo que realizó cambios de hardware y software en el propulsor Super Heavy para abordar los problemas de reencendido del motor observados durante el Vuelo 13, cuando solo 8 de los 13 motores planificados se reencendieron durante la quema de aterrizaje del propulsor. La corrección de estos fallos era condición previa para intentar el salto orbital, ya que cualquier anomalía en el sistema de propulsión podía comprometer tanto la seguridad del vuelo como la viabilidad de la reutilización futura del cohete.

El contexto financiero explica por qué SpaceX ha priorizado este hito. En el segundo trimestre, Starlink —el negocio de conectividad de SpaceX— destacó como la única división rentable de la compañía y su mayor generador de ingresos, con 4.300 millones de dólares. La magnitud de la constelación actual también es relevante: SpaceX opera actualmente alrededor de 11.000 satélites activos en órbita, frente a los aproximadamente 650 de su competidor Eutelsat OneWeb.

El propio Elon Musk ha dejado clara la ambición última del proyecto. Según declaraciones recogidas por CNBC durante la presentación de resultados de agosto, Musk afirmó que «no es descartable que, en algún momento, Starlink llegue a ofrecer la mayoría de internet del mundo, al menos en los países donde se nos permite operar, que son la gran mayoría de países» (traducción de «It’s not out of the question that at some point, Starlink will deliver a majority of the world’s internet»). Estos satélites V3 son, según medios especializados, apenas el principio: son los primeros miembros de una megaconstelación que eventualmente constará de unos 100.000 satélites, según Musk.

🎓 ¿Qué dicen los expertos?

La agencia estadounidense de aviación civil ha sido clave en el proceso regulatorio previo al vuelo. Según recogió CNBC y confirmó el medio surcoreano SBS, la Administración Federal de Aviación (FAA) anunció el 26 de septiembre que había emitido una licencia de lanzamiento y reentrada para el decimocuarto vuelo de Starship, un requisito indispensable dado el perfil de riesgo de un cohete de este tamaño operando por primera vez en trayectoria orbital.

Desde el punto de vista corporativo, la directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, ha señalado hacia dónde apunta el siguiente gran salto del vehículo. Shotwell dijo durante el All-In Summit este mes que la compañía también planea usar Starship para poner «capacidad de supercómputo en el espacio», lanzando «satélites de cómputo de IA» a órbita en 2027. Esta declaración sitúa a Starship no solo como vehículo de despliegue de Starlink, sino como plataforma logística para la futura infraestructura de inteligencia artificial de la compañía.

Qué puede pasar ahora: próximos pasos y escenarios

El hito de hoy abre varias vías de desarrollo que SpaceX deberá confirmar en los próximos meses, aunque conviene distinguir los hechos confirmados de las previsiones todavía no verificadas.

Como hecho constatado, ninguna de las dos etapas del vehículo fue recuperada en este vuelo: SpaceX no intentó la recuperación ni del propulsor ni de la nave en esta misión. Esto significa que, aunque se logró el objetivo orbital, la reutilización completa —el gran objetivo final del programa— sigue pendiente de demostrarse en vuelos posteriores.

En cuanto a previsiones, SpaceX ya trabaja en la siguiente fase del programa. La compañía está preparando Starship para un importante vuelo de prueba de la NASA el próximo año, con la intención de usar el cohete para devolver astronautas estadounidenses a la superficie lunar. Además, el futuro del propio Falcon 9 como lanzador comercial está en entredicho: SpaceX dejó de ofrecer nuevas plazas de rideshare en Falcon 9 y podría no vender lanzamientos de ese cohete más allá de 2028, ya que toda la capacidad futura apunta a Starship, cuya versión V3 está diseñada para llevar unas 100 toneladas métricas a órbita por vuelo. También queda por confirmar si SpaceX abrirá Starship a clientes comerciales externos, algo que, según CNN, no está claro que la compañía vaya a permitir, y que incluso si lo hace, podría no resultar tan económico como se ha anunciado.

El contexto de la carrera satelital

El éxito de hoy llega en un momento de presión competitiva en el sector de internet satelital. Según un análisis publicado por que.es, si el vuelo salía bien, serían los primeros satélites Starlink V3 en órbita, mientras que el proyecto rival Amazon Leo lleva doce semanas sin un despegue exitoso. Este contraste refuerza la ventaja competitiva que SpaceX consolida con cada avance de su infraestructura de lanzamiento propia, algo que ningún competidor actual puede replicar a la misma escala.

Publicado: 29 de septiembre de 2026

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