SpaceX intentará atrapar las dos etapas del Starship en noviembre

Starship Ship 42 apilado sobre el Super Heavy Booster 22 junto a la torre con los brazos de Mechazilla al amanecer

Starship Ship 42 apilado sobre el Super Heavy Booster 22 junto a la torre con los brazos de Mechazilla al amanecer

Elon Musk anunció el 20 de octubre de 2026, durante la teleconferencia de resultados financieros de SpaceX, que el decimoquinto vuelo de prueba del Starship intentará atrapar con los brazos mecánicos de la torre las dos etapas del cohete: el propulsor Super Heavy y la nave superior. La misión está prevista para noviembre, pero a 22 de octubre de 2026 no hay fecha cerrada ni autorización regulatoria: los documentos de planificación del espacio aéreo manejan el 8 de noviembre como el primer día posible, según Space24 (21 de octubre de 2026). Si sale bien, será la primera vez que se recuperan las dos etapas de un sistema de lanzamiento orbital en una sola misión.

📌 Lo más destacado hoy

  • Vuelo 15: el propulsor será el Booster 22 y la nave, el Ship 42, según Space24 (21 de octubre de 2026).
  • Fecha provisional: la documentación de espacio aéreo apunta al 8 de noviembre como primer día viable; SpaceX no ha confirmado el calendario.
  • Antecedente inmediato: el 28 de septiembre de 2026 el Starship alcanzó la órbita por primera vez en la historia del programa.
  • Licencia pendiente: la FAA debe modificar la autorización de lanzamiento porque la trayectoria de retorno sobrevuela tierra y el norte de México.
  • Objetivo industrial: Gwynne Shotwell sitúa la reutilización de la etapa superior a comienzos de 2027.

Un vuelo 15 con dos capturas y un solo intento

La maniobra que Musk describió el 20 de octubre no es un experimento aislado: supone someter a la torre de captura a dos operaciones consecutivas en la misma misión. SpaceX ya ha demostrado que puede sujetar el propulsor Super Heavy con los brazos de la torre en vuelos anteriores, pero nunca ha intentado lo mismo con la etapa superior, tal y como recoge Space24 (21 de octubre de 2026).

El reparto de papeles está definido: el Booster 22 despega, se separa y regresa a la base de Starbase (Texas) para ser atrapado; el Ship 42 continúa hasta el espacio, completa su fase de vuelo y vuelve a descender para ser capturado por los mismos brazos. La diferencia con la misión del 28 de septiembre de 2026 —la primera que logró inserción orbital— es que aquella no incluía la recuperación de la nave.

La ventana de noviembre no es firme. La empresa no ha publicado una fecha y la referencia del 8 de noviembre procede de los trámites de coordinación del espacio aéreo, no de un anuncio oficial, según la misma información. En la práctica, el calendario depende de dos factores que no controla del todo SpaceX: la disponibilidad técnica del vehículo y la ampliación de la licencia de lanzamiento.

Por qué recuperar la etapa superior cambia la economía del lanzamiento

En un cohete convencional, la etapa superior es la que se pierde en cada vuelo y la que concentra buena parte del valor: motores, aviónica, tanques y el escudo térmico. El Falcon 9 recupera su primera etapa desde 2015, pero su segundo tramo sigue siendo de un solo uso. Ningún operador ha logrado todavía recuperar íntegramente las dos etapas de un lanzador orbital, y ese es el hito que SpaceX quiere colocar en noviembre.

La lógica económica es directa: si la nave vuelve, se puede inspeccionar, sustituir los elementos dañados por la reentrada y volver a volar. Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, situó ese escenario a comienzos de 2027, según declaraciones recogidas por Delo.si (21 de octubre de 2026). El objetivo no es solo abaratar cada misión, sino comprimir el tiempo entre lanzamientos, la variable que de verdad limita la cadencia.

Conviene ser prudente con las cifras. SpaceX no ha publicado un coste por kilogramo verificado para el Starship, y las estimaciones que circulan en foros y medios especializados no proceden de documentación oficial. Lo que sí está documentado es el principio: cada etapa recuperada elimina una unidad de fabricación completa del ciclo y traslada el esfuerzo a las tareas de inspección y reacondicionamiento, mucho más baratas si se industrializan.

El desafío técnico es considerable. La etapa superior regresa a velocidad orbital, soporta temperaturas extremas en el escudo térmico y debe frenar y posicionarse con precisión milimétrica junto a los brazos antes de tocar el suelo. Cualquier desviación en la actitud final obliga a abortar la captura y a un amerizaje de emergencia.

El nudo regulatorio: la FAA y una trayectoria sobre tierra y el norte de México

La operación exige modificar la licencia de lanzamiento que emite la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). El motivo es la geometría del vuelo: para regresar a la torre, la nave debe sobrevolar tierra firme y el norte de México, una ruta distinta de la que cubre la autorización actual. Space24 detalla que el cambio de licencia es un requisito previo y que la compañía aún no lo tiene cerrado (21 de octubre de 2026).

Shotwell calificó las conversaciones con el regulador de constructivas y aseguró que la empresa espera obtener el visto bueno, según las declaraciones recogidas por Delo.si (21 de octubre de 2026). La autorización no es un trámite menor: afecta a los análisis de riesgo de caída de escombros y a la coordinación con las autoridades mexicanas, un aspecto que la compañía no ha detallado públicamente.

El precedente del 28 de septiembre de 2026 juega a favor de SpaceX. Aquella misión demostró que el vehículo puede completar la inserción orbital y que el sistema de vuelo funciona, lo que reduce la incertidumbre técnica ante el regulador. Aun así, atrapar la nave añade una fase de reentrada controlada sobre territorio poblado que la FAA tendrá que evaluar por separado.

De Starbase a Florida: el siguiente paso ya tiene fecha orientativa

Todos los vuelos del Starship se han lanzado hasta ahora desde Starbase, en Boca Chica (Texas). SpaceX prepara una segunda base operativa en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, y el primer despegue desde allí podría corresponder al vuelo 16, no antes del 10 de diciembre, según Space24 (21 de octubre de 2026). La compañía también desarrolla infraestructura en la base de la Fuerza Espacial de Estados Unidos en Cabo Cañaveral.

La duplicidad de emplazamientos responde a una necesidad operativa: una sola rampa limita el ritmo de lanzamientos y convierte cualquier incidencia en un cuello de botella. Con dos bases activas, SpaceX podría alternar campañas y reducir los tiempos muertos entre misiones, una condición imprescindible si quiere cumplir los compromisos adquiridos con la NASA y con sus propios clientes de satélites.

La conexión Tesla-SpaceX: acero, baterías y gestión térmica

Musk dirige simultáneamente Tesla y SpaceX, y esa dualidad ha alimentado durante años la tesis de una transferencia tecnológica continua entre ambas compañías. La realidad es más matizada: no existe un contrato público que documente un trasvase sistemático de componentes, pero sí convergencias de ingeniería verificables en al menos tres frentes.

El primero es el acero inoxidable. En 2019 SpaceX abandonó el plan de construir el Starship en fibra de carbono y optó por acero inoxidable, un material más barato, resistente a temperaturas criogénicas y fácil de soldar en campo. Ese mismo año Tesla presentó el Cybertruck con carrocería de acero laminado en frío. Ambas empresas comparten proveedores y know-how en conformado y soldadura de aceros de alta resistencia, aunque los grados y los procesos no son idénticos.

El segundo frente son las baterías. SpaceX emplea paquetes de ion-litio en el Falcon 9 y en la cápsula Dragon, mientras Tesla desarrolla sus propias celdas y sistemas de gestión. No hay documentación pública de un suministro de células de Tesla a SpaceX para el Starship, pero sí una cultura común de integración vertical: ambas compañías diseñan internamente el sistema de gestión de baterías en lugar de comprarlo a un tercero.

El tercer ámbito es la gestión térmica. Tesla introdujo en 2020 la bomba de calor con válvula octovalve en el Model Y, un sistema que gestiona el calor residual de batería, motor y cabina. SpaceX, por su parte, diseña el escudo térmico del Starship y los sistemas de control de temperatura de los propelentes criogénicos. Son problemas distintos, pero comparten herramientas de simulación y una misma obsesión por reducir masa y complejidad.

Artemis como telón de fondo

El Starship no está pensado solo para poner satélites en órbita. La NASA lo contempla como vehículo de aterrizaje lunar dentro del programa Artemis, y ese uso exige vuelos frecuentes, reabastecimiento en órbita y una cadencia que hoy no existe. La captura de ambas etapas es, en ese contexto, una pieza habilitadora más que un récord técnico.

La agencia estadounidense no ha fijado una fecha pública para la primera misión tripulada de descenso lunar con Starship, y el calendario depende de demostraciones previas que aún no se han completado. Lo que sí está claro es que cada vuelo de prueba acerca o aleja ese objetivo en función de los datos que se obtengan.

Fuentes consultadas

  • Space24 — «SpaceX chce przechwycić oba stopnie Starshipa» (21 de octubre de 2026)
  • Delo.si — «Spacex bo poskušal ujeti obe stopnji starshipa» (21 de octubre de 2026)
  • SpaceX — teleconferencia de resultados financieros con declaraciones de Elon Musk y Gwynne Shotwell (20 de octubre de 2026), citada por Space24 y Delo.si
  • Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) — requisito de modificación de la licencia de lanzamiento, según Space24 (21 de octubre de 2026)
  • NASA — programa Artemis y uso del Starship como vehículo de aterrizaje lunar (contexto histórico, sin fecha de publicación verificada en esta consulta)

Resumen final

SpaceX intentará en noviembre de 2026 algo que ningún operador ha logrado: atrapar con los brazos de la torre las dos etapas de un cohete orbital en la misma misión. El Booster 22 y el Ship 42 serían los protagonistas de un vuelo 15 cuyo primer día viable es el 8 de noviembre, según los documentos de espacio aéreo. La operación necesita una modificación de la licencia de la FAA por la trayectoria sobre tierra y el norte de México, y Shotwell confía en obtenerla. Si funciona, SpaceX dará un paso decisivo hacia la reutilización completa del Starship y hacia la cadencia que exige el programa Artemis.

Publicado: 22 de octubre de 2026

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