SpaceX y Tesla pierden 130.000 millones de dólares de capitalización e…

Un Tesla Model Y gris aparcado al anochecer en Starbase, con una Starship al fondo y luces encendidas.

Un Tesla Model Y gris aparcado al anochecer en Starbase, con una Starship al fondo y luces encendidas.

La capitalización conjunta de SpaceX y Tesla se dejó 130.000 millones de dólares en una sola sesión, la del miércoles 4 de noviembre de 2026, después de que los demócratas firmaran el 3 de noviembre un triunfo histórico en Texas, el estado donde Elon Musk ha instalado la sede de ambas compañías. Bloomberg cifró el desplome y el diario económico polaco pb.pl lo publicó el 5 de noviembre. La clave no está en el número, sino en lo que revela: el imperio industrial del empresario más rico del mundo depende ahora de un poder político que acaba de cambiar de manos en su propio territorio.

📌 Lo más destacado hoy

  • SpaceX y Tesla pierden 130.000 millones de dólares de valor de mercado en la sesión del 4 de noviembre, según Bloomberg vía pb.pl.
  • Los demócratas ganan por primera vez un escaño al Senado por Texas desde 1988 y la Gobernación desde 1990.
  • Musk destinó casi 450 millones de dólares a campañas republicanas, de los que 205 millones se gastaron en Texas.
  • Texas concentra el mayor número de centros de datos previstos en EE. UU., un negocio que afecta de lleno a la infraestructura de Musk.
  • El anunciado proyecto de fusión entre SpaceX y Tesla queda expuesto a la supervisión del Congreso a partir de enero de 2027.

El vuelco electoral que cambia las reglas del juego en Texas

El resultado del 3 de noviembre de 2026 no es una alternancia más. Según la información difundida por pb.pl, es la primera victoria demócrata en unas elecciones al Senado de EE. UU. por Texas desde 1988 y la primera vez desde 1990 que un demócrata ocupará la Gobernación. A eso se suman la Vicegobernación, la Fiscalía General del estado, otros cargos clave y el control de la Cámara de Representantes de Texas.

El movimiento tiene nombre propio: Elon Musk. El empresario trasladó la sede de Tesla a Austin a comienzos de esta década, descontento con las restricciones pandémicas de California, y en 2024 reincorporó la sociedad a Texas después de que un tribunal de Delaware cuestionara su paquete retributivo de 56.000 millones de dólares. También instaló allí los negocios de inteligencia artificial y la base de SpaceX, atraído por un estado sin impuesto estatal sobre la renta de las personas físicas ni impuesto clásico sobre sociedades.

El compromiso político fue inversamente proporcional al resultado. Musk aportó casi 450 millones de dólares al Partido Republicano, 205 de ellos a las campañas de Texas, y llamó a sus seguidores en X a no votar a los demócratas. Su reacción tras conocer los resultados, recogida por pb.pl, fue elocuente: «los centros de datos en el espacio parecen ahora bastante tentadores». Ivan Feinseth, director de inversiones de Tigress Financial Partners, lo resumió así: la victoria demócrata supone «un nuevo desafío político» para alguien que ha invertido tanto en convertir Texas en el centro de su imperio.

Starbase, Starship y los permisos: el activo real de SpaceX en juego

La base de SpaceX está en Starbase, la localidad levantada junto a Boca Chica (condado de Cameron, Texas), desde donde se lanzan el Falcon 9 y el Starship. El Falcon 9 mide unos 70 metros y puede colocar hasta 22,8 toneladas en órbita baja terrestre en modo no recuperable; el Starship, de unos 121 metros y 33 motores Raptor en su propulsor Super Heavy, genera del orden de 74 meganewtons de empuje en el despegue. Todo ese programa vive de autorizaciones que se tramitan en instancias federales, estatales y locales.

Las operaciones dependen de cierres de carreteras y playas, licencias de la Administración Federal de Aviación (FAA) y evaluaciones ambientales que se negocian con administraciones sensibles al calendario electoral. En mayo de 2025 los residentes de Starbase votaron a favor de constituirse como ciudad, un paso con el que SpaceX buscaba

Fuentes

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