
El grupo Ciudadanos Unidos por la Soberanía del Consumidor presentará este jueves 5 de noviembre de 2026 una denuncia ante la Comisión de Comercio Justo de Corea (KFTC) en la que acusa a Tesla de vender el paquete Full Self-Driving (Supervised) a decenas de miles de clientes surcoreanos cuyos coches no pueden utilizarlo legalmente, según la documentación de la denuncia a la que ha tenido acceso Reuters y que publica The Standard (3 de noviembre de 2026). El pago único por el software ascendía a 9,043 millones de wones, unos 6.726 dólares. Solo alrededor del 20% de los Tesla matriculados en el país puede activar el sistema, según reconoció el propio responsable de Tesla Korea ante el Parlamento el pasado octubre.
📌 Lo más destacado hoy
- 9,043 millones de wones: precio de pago único del paquete FSD comercializado por Tesla en Corea del Sur, equivalente a unos 6.726 dólares (aproximadamente 5.800 euros al cambio).
- Solo el 20% de los Tesla registrados en el país puede usar legalmente el sistema: son las unidades fabricadas en Estados Unidos.
- Más de 170.000 vehículos producidos en Shanghái vendidos en Corea del Sur desde 2023, según datos de Tesla remitidos a la Asamblea Nacional.
- 99% de los Tesla nuevos vendidos en el país el año pasado no podían usar el FSD legalmente, según esos mismos datos.
- La KFTC ya abrió este año una investigación sobre la publicidad del sistema y ha recibido respuestas por escrito de la compañía.
La denuncia: cobrar por un sistema que no se puede activar
La acusación central del escrito es de publicidad engañosa. Según la denuncia, Tesla llevaba años comercializando el FSD entre compradores surcoreanos pese a conocer las limitaciones regulatorias del sistema en el país, y lo promocionó el año pasado como «próximamente» con un vídeo de demostración grabado en Corea del Sur sin advertir de que la tecnología solo funcionaba en una fracción mínima de los coches que estaba entregando.
El grupo solicita a la KFTC una orden de cese temporal de la publicidad del FSD en vehículos no aptos, la imposición de multas administrativas y la remisión del caso a los investigadores estatales. «Tesla generó ingresos sustanciales vendiendo un sistema de asistencia a la conducción caro a compradores de a pie que no pueden usarlo ni un solo día», afirma Choi Young-suk, responsable de asuntos automovilísticos de la organización, en declaraciones recogidas por Reuters el 3 de noviembre.
La denuncia también detalla el modelo de cobro. Durante años el FSD se pagó de una sola vez, por 9,043 millones de wones, antes de que el servicio se activara en el país el año pasado. En agosto, Tesla pasó a un modelo de suscripción mensual de 150.000 wones (unos 112 dólares). Tesla no respondió a las peticiones de comentario de la agencia.
El 20% que sí puede usarlo: la clave es dónde se fabrica el coche
El origen del problema es industrial. El responsable de Tesla Korea, Seo Young-deuk, testificó ante el Parlamento el pasado octubre que el FSD puede utilizarse en torno al 20% de los Tesla registrados en el país, precisamente los fabricados en Estados Unidos. Esos vehículos cumplen las normas de seguridad estadounidenses que Corea del Sur reconoce en virtud del tratado de libre comercio bilateral, según recoge la denuncia.
La mayoría de los Tesla que circulan por Corea del Sur, sin embargo, salen de la gigafactoría de Shanghái, y para esos coches no existe ese reconocimiento mutuo. Tesla inició hace solo unas semanas el proceso para obtener la certificación del FSD en los vehículos de fabricación china, después de haber cobrado el software durante más de tres años. En la práctica, esto afecta a las unidades del Model 3 y el Model Y producidas en China, que son el grueso de las entregas en el mercado surcoreano.
Los números que maneja la Asamblea Nacional son contundentes: Tesla ha vendido más de 170.000 vehículos de Shanghái en Corea del Sur desde 2023 y, en el conjunto del año pasado, el 99% de los Tesla nuevos matriculados en el país no podían utilizar el FSD legalmente. Las ventas de esos modelos incompatibles se multiplicaron por más de cinco entre 2023 y 2025.
Del testimonio parlamentario a la solicitud de certificación
La cronología desmonta la tesis de la sorpresa regulatoria. En la comparecencia del 8 de octubre, Seo admitió que la compañía no había solicitado formalmente al Ministerio de Transporte las pruebas de certificación del FSD. Dos semanas después, Tesla presentó la solicitud. El Ministerio ha señalado en un comunicado remitido a un legislador que el sistema no cumple la normativa local, que exige que el conductor mantenga las manos en el volante.
Conviene precisar qué es y qué no es el FSD. A pesar de las promesas repetidas del consejero delegado, Elon Musk, de que todos los Tesla serían pronto vehículos completamente autónomos, el sistema no es autónomo: exige supervisión humana activa en todo momento. Esa advertencia figura en la documentación comercial, pero no resuelve el problema de fondo para los afectados, que es la imposibilidad material de usar el producto en su país.
Una investigación ya abierta y un precedente judicial adverso
La denuncia no llega a un terreno virgen. Un responsable de la KFTC confirmó a Reuters que la agencia abrió a principios de este año una investigación sobre la publicidad del sistema FSD de Tesla y que ya ha recibido respuestas por escrito de la empresa, aunque declinó ofrecer más detalles. El organismo coreano acumula competencias de competencia y de protección al consumidor, lo que amplía el catálogo de sanciones posibles.
El frente judicial, en cambio, se ha cerrado por ahora en contra de los propietarios. Un tribunal de Seúl desestimó el mes pasado la demanda de un grupo de dueños que reclamaba el reembolso de la opción FSD, que no se activó en Corea del Sur hasta finales del año pasado. El fallo rechazó que Tesla hubiera incumplido su obligación de entrega y argumentó que las restricciones regulatorias y legales limitaban la capacidad de la compañía para desplegar más funciones, según la información de Reuters publicada por The Standard.
Corea del Sur como laboratorio de la expansión fuera de Norteamérica
El caso surcoreano importa porque anticipa el patrón del negocio del FSD lejos de Estados Unidos. Tesla superó este año a BMW como primera marca de importación en Corea del Sur, según los datos de matriculaciones de importación del país, y ese crecimiento se ha construido en buena parte sobre coches de fabricación china que no pueden aprovechar la función más cara del catálogo. La paradoja comercial es evidente: el software se vende como ventaja diferencial justo en el mercado donde menos coches pueden ejecutarlo.
La compañía libra una campaña de presión ante los reguladores europeos para ampliar el alcance del FSD en el Viejo Continente, y la resolución del expediente coreano puede marcar el tono de esas negociaciones. Si la KFTC concluye que la comercialización fue engañosa, el argumentario de Tesla en Bruselas y en las capitales nacionales quedará debilitado, y los supervisores europeos tendrán un precedente documentado sobre cómo se ha vendido el producto antes de contar con aprobación.
En España, el paquete se ofrece como opción de pago cuya activación efectiva queda condicionada a la aprobación regulatoria, de modo que el desenlace surcoreano afecta directamente a la información que reciben los compradores potenciales: cuánto se paga por adelantado, qué se entrega hoy y qué queda pendiente de una autorización que no depende del cliente. La diferencia con Corea del Sur es de escala, no de naturaleza jurídica.
Publicado: 4 de noviembre de 2026