La «ansiedad por la autonomía» sigue siendo el principal obstáculo para los conductores que consideran abandonar la combustión. Existe la creencia generalizada de que las cifras de alcance publicadas por los fabricantes son metas inalcanzables en condiciones reales. Sin embargo, los resultados recientes del Tesla Model 3 Standard (la versión más asequible de la marca) han dado un vuelco a esta narrativa, demostrando que la eficiencia técnica puede superar incluso a las métricas de homologación más estrictas.
La sorpresa en el test de autonomía real
El modelo de acceso del sedán californiano, a menudo eclipsado por sus versiones de «Gran autonomía», ha sido sometido recientemente a la rigurosa prueba de Edmunds, un referente en el análisis automotriz. Mientras que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos estima su alcance en unas 321 millas (516 km), el vehículo logró recorrer 339 millas (545 km) antes de agotar su batería.
Este incremento del 5,6% sobre la cifra oficial es especialmente relevante si lo comparamos con el ciclo WLTP europeo, donde el modelo declara 534 km. Lograr estas cifras en un entorno que combina un 60% de conducción urbana con un 40% en carretera abierta no es solo cuestión de suerte, sino de una optimización aerodinámica y de gestión de energía que sitúa a Tesla un paso por delante de competidores con baterías de mayor tamaño.
El secreto de la eficiencia: kWh por cada 100 kilómetros
Para entender por qué este vehículo rinde así, debemos mirar el consumo energético. El Model 3 Standard registró un gasto de tan solo 14,3 kWh por cada 100 kilómetros. Para poner esto en perspectiva, muchos vehículos eléctricos de su segmento superan los 17 o 18 kWh en condiciones similares.
La versión «Standard» utiliza una química de batería distinta a la de sus hermanos mayores: las celdas de fosfato de hierro y litio (LFP). Aunque estas baterías son más pesadas y menos densas energéticamente que las de níquel-cobalto-aluminio (NCA), tienen una ventaja clave para el usuario diario: admiten ser cargadas al 100% de forma habitual sin sufrir una degradación acelerada, lo que permite aprovechar el total de la autonomía disponible cada mañana.
Sacrificios en equipamiento, ganancias en racionalidad
Para lograr un precio competitivo que ronda los 36.990 euros en España, Tesla ha aplicado recortes estratégicos en la versión Standard. Los usuarios no encontrarán el sistema de sonido premium, los asientos ventilados o la pantalla de entretenimiento para las plazas traseras presentes en la versión Highland renovada.
Sin embargo, para el comprador racional, estos «recortes» son secundarios frente a la capacidad de carga rápida. En los Superchargers de la marca, este modelo mantiene una potencia media de 89 kW, lo que permite recuperar unos 623 kilómetros de autonomía por cada hora de carga. Si bien es una cifra inferior a la variante Long Range, sigue siendo una de las mejores tasas de recuperación del mercado por cada euro invertido.
Una nueva referencia para el sector
Los resultados de este test confirman que el Tesla Model 3 Standard no es simplemente el «modelo barato», sino una herramienta de precisión para la eficiencia energética. En un mercado donde los coches eléctricos suelen prometer más de lo que cumplen, que la versión de entrada supere sus propias promesas oficiales es una señal clara de madurez tecnológica. Para el conductor medio, este sedán demuestra que no se necesita la batería más grande para llegar más lejos; lo que se necesita es el coche que mejor gestione cada vatio disponible.