Ioniq 6 N: electricidad y drift en formato berlina

El coche eléctrico no tiene por qué ser aburrido. Y si no, que se lo digan a Hyundai, que acaba de mostrar los dientes con el prototipo del Ioniq 6 N, su nueva berlina deportiva que recoge el testigo del Ioniq 5 N con más agresividad, más electrónica y una puesta a punto que lo acerca peligrosamente al territorio de los deportivos de combustión más puros.

Probado aún con camuflaje en el circuito de Namyang, el 6 N demuestra que en Corea están dispuestos a competir en serio con propuestas tan extremas como el Porsche Taycan o el BMW i4 M50. Lo hace no solo con potencia —que se estima en más de 650 CV y 770 Nm de par—, sino con un tratamiento obsesivo del comportamiento dinámico y una capacidad de personalización que hasta ahora solo veíamos en simuladores de conducción.

Detrás de este salto cualitativo está Manfred Harrer, ex-BMW, ex-Porsche y ex-proyecto Apple Car, ahora al mando del desarrollo de producto de Hyundai. Harrer lo tiene claro: si hay que reinventar el deportivo eléctrico, se hace desde cero. Y eso implica rediseñar anclajes de suspensión, reconfigurar el reparto de pesos (50/50), montar amortiguadores electrónicos de ZF de respuesta ultra rápida y afinar el sistema de frenos como si estuviéramos en Nürburgring. El 6 N lleva unos Pirelli P Zero 275/35 y una aerodinámica activa que incluye un alerón trasero capaz de generar 100 kg de carga a 250 km/h.

La gran baza sigue siendo el software. Hyundai lleva al límite lo que puede hacer con un sistema eléctrico de 800 voltios. El E-Shift simula una caja manual de ocho velocidades, con levas, sacudidas y cortes de tracción incluidos. Los altavoces reproducen un sonido de motor que engaña al oído con un realismo sorprendente, y el botón rojo en el volante activa un overboost que convierte la aceleración en algo embriagador para sus 2,3 toneladas de peso.

Todo se puede ajustar desde el cockpit, desde la dureza de la suspensión hasta el reparto de par o el comportamiento del diferencial. A través del N Track Manager, incluso se puede crear un set-up personalizado para circuito en segundos. Y por si fuera poco, se añade un optimizador de derrape que convierte al coche en una máquina de drift programable. Se puede configurar el ángulo, el momento de activación o la duración del deslizamiento como si fuera un menú de “Gran Turismo”.

El Hyundai Ioniq 6 N llegará a finales de 2025, y aunque no hay precio oficial, todo apunta a que rondará los 80.000 euros. No es barato, pero el mensaje es claro: Hyundai ya no compite por volumen, compite por respeto. Aun así, Harrer no olvida el origen de la gama N —con el i20 N o el i30 N como ejemplos asequibles— y promete que habrá versiones más accesibles con el mismo ADN deportivo.

La llegada del Ioniq 6 N se produce en un momento en el que el mercado europeo empieza a valorar el coche eléctrico más allá de la autonomía. Con la carga rápida cada vez más extendida y precios de la electricidad más estabilizados (en torno a los 0,24 €/kWh en carga pública rápida en España, según datos de junio), el nuevo lujo pasa por las sensaciones. Y en eso, este Hyundai tiene mucho que decir.

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