Tesla ya está dando forma a lo que será su próximo modelo: una versión más asequible del Model Y. Según una filtración reciente, el SUV eléctrico de Elon Musk recibirá una actualización que no solo recorta elementos estéticos y de confort, sino que también apunta directamente a reducir el coste de producción para ofrecer un precio más competitivo.
Con este movimiento, Tesla busca reforzar su posición en el mercado eléctrico generalista, especialmente ante el empuje de marcas chinas como BYD o MG, que ya han lanzado SUV eléctricos por debajo de los 30.000 euros. La marca californiana parece haber entendido que el crecimiento en volumen pasa por el ajuste, incluso si eso significa prescindir de algunos de sus detalles característicos.
Un Model Y más básico, por dentro y por fuera
A nivel exterior, el rediseño prescinde de elementos que hasta ahora eran marca de la casa: nada de techo de cristal, adiós a los faros divididos del restyling más reciente, y fuera también la barra de luz trasera indirecta. El panel reflectante tipo “afterburner” se reemplaza por una pieza de chapa pintada, lo que confirma un enfoque más austero y funcional. Como novedad, se añade una cámara en el paragolpes delantero, lo que podría compensar la ausencia de sensores ultrasónicos en las últimas unidades.
Por dentro, el ajuste es aún más evidente. La consola pierde la tapa del portavasos y también el compartimento de almacenaje delantero. Tampoco habrá pantalla trasera, un extra reciente en el Model 3 Highland que aquí directamente se elimina. El volante conserva una única palanca multifunción, manteniendo la apuesta de Tesla por un interior lo más minimalista (y barato) posible. Las plazas delanteras contarán con tapicería vegana, pero sin ventilación, lo que reduce costes en climatización y cableado.
¿Por qué ahora?
Tesla lleva meses perdiendo cuota de mercado en Europa. En junio, según datos de JATO Dynamics, las matriculaciones del Model Y cayeron un 41% en comparación con el mismo mes de 2023, y en mercados como Alemania o Francia ya ha sido superado por modelos como el Volkswagen ID.4 o el Peugeot e-3008. El margen de beneficio, aunque sigue siendo alto, ha ido descendiendo tras múltiples rebajas de precio para mantenerse competitivo frente a rivales con costes más bajos.
Además, la compañía tiene pendiente el lanzamiento de su modelo de 25.000 dólares, pero hasta que llegue, esta versión recortada del Model Y podría servir como una solución intermedia para atacar el segmento compacto con un producto ya industrializado. Elon Musk ha insistido públicamente en la necesidad de escalar producción y reducir precios sin sacrificar demasiado el margen operativo.
En cuanto al precio, aún no hay cifras oficiales, pero todo indica que Tesla quiere situarlo claramente por debajo del actual Model Y RWD, que parte en España desde los 42.990 euros. Algunos analistas apuntan a una horquilla entre los 35.000 y 38.000 euros, lo que lo colocaría a la par de modelos como el Renault Scenic E-Tech o el nuevo Fisker Ocean Sport, si llega a sobrevivir la marca.