Musk presenta el Roadster volador de Tesla tras nueve años de retrasos

Musk presenta el Roadster volador de Tesla tras nueve años de retrasos

El nuevo Tesla Roadster voló, giró en el aire y aterrizó sobre sus cuatro ruedas la noche del 15 de octubre de 2026 en McGregor, Texas, en un evento celebrado en las propias instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX. Tesla reveló su rediseñado Roadster de segunda generación con propulsores de SpaceX, un vehículo que el consejero delegado Elon Musk calificó como «lo mejor de los últimos coches conducidos por humanos», en una demostración sin precedentes en la historia del automóvil.

📌 Lo más destacado hoy

  • El Roadster usó propulsores para saltar por encima de un Cybercab, un Cybertruck, un Tesla Semi, un Model Y y un Model 3 durante la demostración.
  • El coche saltó desde unos 68 pies (unos 20,7 metros) de altura y soportó una fuerza máxima de 3,2 G en el aterrizaje.
  • Tesla cobra 50.000 dólares de reserva para la versión Performance y 250.000 dólares para la versión Thrust, según confirma el sitio de Tesla, que mostró el jueves que la compañía está tomando reservas, cobrando 50.000 dólares solo por reservar la Performance, y 250.000 dólares por la Thrust.
  • Existe además una versión Rocket, de un solo asiento con un «sistema de vuelo completo», descrita como de acceso solo por invitación.
  • El precio final del vehículo sigue sin confirmarse: Musk y otros ejecutivos no especificaron ningún precio objetivo en el evento del jueves, aunque Tesla cotizó hace casi una década un precio base de 200.000 dólares para el vehículo.

La demostración: suelo invertido, saltos sobre otros modelos y un giro en el aire

El espectáculo se celebró en las instalaciones de desarrollo de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas, un escenario insólito para el lanzamiento de un coche. Según describe Bloomberg, Tesla desveló el jueves su esperado Roadster, renovando un modelo que la compañía dejó de producir hace más de una década, en una demostración con fines claramente de marketing para un negocio de automóviles que atraviesa un momento complicado.

La secuencia incluyó varios trucos técnicos diferenciados. Por un lado, Tesla realizó su demostración boca abajo mediante un fino sistema de succión en la parte inferior del coche. Por otro, para el resto de maniobras la empresa afirma haber tomado prestada tecnología de SpaceX, que involucra cohetes y boquillas de presión con recubrimiento de carbono. El vehículo también condujo boca abajo sobre una rampa usando un sistema de succión, giró en el aire y aterrizó empleando propulsores incorporados.

Fox Business recoge las palabras del propio Musk tras confirmar el éxito del ensayo: «Resulta que el futuro sí tiene coches voladores», declaró el consejero delegado de Tesla y SpaceX en las instalaciones de pruebas de McGregor. El vicepresidente de Ingeniería de Vehículos, Lars Moravy, añadió una frase igual de categórica: «Los coches voladores son reales».

Qué está confirmado: aceleración, altura de salto y configuraciones

Más allá del espectáculo, algunos datos técnicos sí quedaron verificados durante el evento. El Roadster voló, realizó un giro en el aire y aceleró de 0 a 60 mph (0 a 96,5 km/h) en menos de un segundo, una cifra extrema incluso para los estándares de los deportivos eléctricos de alto rendimiento. En cuanto a la parte aérea propiamente dicha, el vehículo saltó desde una altura aproximada de 68 pies y soportó un pico de 3,2 G al aterrizar.

Respecto a las configuraciones comerciales, Tesla distingue tres niveles claramente diferenciados, según recoge el análisis técnico de Kingy.ai: la compañía ofrece un coche Performance de dos plazas, un «augment» Thrust de dos plazas y un «augment» Rocket solo por invitación, que la empresa marca explícitamente como no aprobado para uso en carretera pública. Esta distinción es clave para entender qué parte del espectáculo es un coche de producción real y qué parte sigue siendo un prototipo de demostración.

De hecho, antes del evento ya circulaban indicios de que el alcance real sería limitado. Electrek adelantó que Musk había prometido 0-60 mph en menos de un segundo con los propulsores, y la demostración se había reducido de «volar» a un breve vuelo estacionario, además de que el coche de la demo es, según reportes, operado por control remoto y no apto para circular por vía pública.

Hechos confirmados frente a promesas pendientes

La propia Tesla reconoce que buena parte de lo mostrado no equivale todavía a un producto de calle. El análisis de Kingy.ai, basado en la documentación oficial de reserva publicada el mismo día, subraya que los precios de compra finales permanecen sin anunciar; las cantidades que se están cobrando actualmente son pagos de reserva. Además, el pago completo establece una prioridad aproximada para la configuración; no constituye un pedido en firme.

El propio Musk admitió el riesgo de la demostración antes de que comenzara, matizando las expectativas con una frase que recoge el Austin American-Statesman: «El éxito no está garantizado. Lo digo en serio. Probablemente funcionará», dijo el empresario, para después confirmar tras el aterrizaje exitoso: «¡Bueno, funcionó!», dijo Musk.

El historial de la segunda generación del Roadster invita además a la cautela. El vehículo se presentó originalmente como sorpresa en 2017 y acumula casi una década de retrasos: Tesla celebró el evento casi nueve años después de que la compañía revelara por primera vez el Roadster de segunda generación, desvelado como sorpresa al final de la presentación del Semi en 2017, cuando se suponía que se entregaría en pocos años; Tesla permitió a los clientes depositar 50.000 dólares para reservar el coche, y algunos llegaron a pagar 250.000 dólares para reservar una de las 1.000 versiones «Founders Series». Esa primera tanda de reservas sigue sin haber recibido una sola unidad, según documentó Electrek antes del evento.

El efecto halo para una Tesla con ventas estancadas

El contexto de negocio explica buena parte del porqué de este espectáculo. Bloomberg lo resume con claridad: Tesla espera que una demostración de vuelo pueda dar impulso a su negocio de automóviles, estancado en tierra. La compañía busca generar atención mediática y reposicionar su marca en un mercado de vehículos eléctricos cada vez más competido, donde su gama de modelos de consumo masivo ha perdido parte del brillo inicial.

El propio análisis de Bloomberg apunta a la estrategia de producto detrás de la jugada: cuando salga a la venta, el vehículo de gama alta dará a la compañía otra oferta dentro de una gama reducida que gira principalmente en torno a un par de modelos de consumo de precio medio. El Roadster, en este sentido, funciona como producto icónico que aporta prestigio de marca más que volumen de ventas.

El movimiento no ha pasado desapercibido entre los analistas financieros. Según recoge el Austin American-Statesman, analistas de Barclays apuntan a que una fusión entre Tesla y SpaceX podría anunciarse antes de la junta general anual de la compañía de Austin, prevista para principios de diciembre, una hipótesis que, de confirmarse, añadiría una dimensión corporativa mucho mayor al espectáculo tecnológico del jueves.

En definitiva, lo verificado hasta ahora es contundente desde el punto de vista del espectáculo —un coche que voló, giró y aterrizó ante cámaras, con aceleraciones extremas documentadas por varios medios independientes— pero limitado desde el punto de vista comercial: no hay precio final, no hay fecha de producción confirmada y la versión más espectacular, la Rocket, ni siquiera está aprobada para circular. Los 50.000 y 250.000 dólares que Tesla ya está cobrando son, de momento, apuestas de los clientes sobre una promesa con casi una década de historial de retrasos.

Publicado: 16 de octubre de 2026

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