El sector de la movilidad eléctrica en España acaba de recibir una sacudida que redefine las reglas del juego. Tesla ha lanzado oficialmente en el mercado nacional el Model Y Standard Gran Autonomía con tracción trasera, una variante diseñada estratégicamente para atacar el principal punto de fricción de los compradores: la ansiedad por la autonomía frente al coste de adquisición. Con una homologación de 657 kilómetros bajo el ciclo WLTP, este modelo se posiciona no solo como el Model Y más capaz hasta la fecha, sino como uno de los SUV más eficientes del mundo.
Eficiencia récord: el secreto de los 12,7 kWh
Lo más disruptivo de esta nueva entrega no es solo la distancia que puede recorrer con una sola carga, sino la optimización de sus recursos. Tesla ha logrado un consumo medio de tan solo 12,7 kWh cada 100 kilómetros. Para poner esta cifra en perspectiva, un SUV de tamaño familiar está registrando consumos energéticos inferiores a los de muchos utilitarios compactos eléctricos del mercado.
Esta eficiencia se traduce en una mayor libertad para el usuario. Gracias a su capacidad de carga de hasta 260 kW, el vehículo es capaz de recuperar unos 278 kilómetros de rango en apenas 15 minutos de conexión en la red de Supercargadores. Esta combinación de bajo consumo y carga ultrarrápida elimina prácticamente cualquier limitación logística para viajes de larga distancia por la península.
La estrategia del acabado Standard
Para situar el precio de salida en los 46.990 euros, la firma de Elon Musk ha aplicado una política de segmentación denominada «Standard». Esta versión, fabricada íntegramente en la Gigafactoría de Berlín-Brandenburg, mantiene el núcleo tecnológico intacto —incluyendo el Autopilot, el Modo Centinela y las actualizaciones inalámbricas (OTA)— pero simplifica ciertos elementos de confort.
Entre los ajustes para reducir costes se encuentra un sistema de audio con menor número de altavoces (pasando de los 15 habituales a 7), la sustitución de las tapicerías de cuero sintético premium por textiles de alta resistencia y la eliminación de algunos ajustes eléctricos motorizados en asientos traseros y volante. Sin embargo, para el mercado español, este «sacrificio» estético tiene una recompensa financiera clara: el coche entra de lleno en los límites de precio para las ayudas estatales.
El factor MOVES y el precio final
El impacto real en el mercado español viene determinado por su compatibilidad con los planes de incentivos vigentes en 2026. Al situarse por debajo del umbral de los 45.000 euros (antes de IVA), los compradores pueden optar a las ayudas del Plan MOVES, que en su edición actual permite descuentos directos en el concesionario. Sumando el achatarramiento de un vehículo antiguo y las deducciones fiscales por la compra de vehículos eléctricos, el coste final para el usuario podría situarse por debajo de los 40.000 euros, una cifra que lo coloca en competencia directa con SUVs de combustión de gama media-alta.